No se trata de un (1) corredor bioceánico, sino de varios complementarios e integrados (Función Gateway), para integrar una zona geoeconómica (hinterland), ampliando el área de influencia de sus puertos (heartland-teoría del corazón continental), como elementos fundamentales de su geopolítica y las estrategias de desarrollo territorial con perspectiva global. Cada corredor de transporte tiene diferentes especificidades: ferroviario, vial y aéreo, con requerimientos de normativa, infraestructura, logísticas y servicios públicos.
El proceso de globalización ha gatillado vertiginosas estrategias de desarrollo, para la integración y complementación económica. La emergencia de China, representa un cambio radical en estos procesos, en particular por su forma de copar territorios y construir alianzas políticas y comerciales de largo plazo. La reacción de las grandes potencias no se ha hecho esperar: EE.UU. compite en la construcción de otro megapuerto en el sur del Perú. Esto constituye un cambio en el equilibrio geopolítico y comercial, de sus cadenas logísticas, productivas y de servicios para la integración comercial y las relaciones internacionales.
Las consecuencias para la proyección de las ciudades-puerto del norte de Chile serán importantes, para bien o para mal, según como reaccionemos. Los puertos, los servicios del transporte y toda la logística asociada, constituyen un desafío clave para el desarrollo de nuestra Región. Llevamos muchas décadas hablando de los corredores, con escasos avances. Los millones de toneladas de carga no llegan a nuestras costas, con los países socios aún no logramos unir las dos puntas. ¿Cuál es la prioridad que le asignamos a los Corredores Bioceánicos? ¿Cómo desarrollaremos las plataformas logísticas, y dónde? ¿Qué rol jugarán las distintas comunas-puerto? ¿Estamos conscientes del impacto de los megapuertos de Perú, a corto y largo plazo?
Entretanto, Chile y su centralista élite, no muestran urgencia por un tema clave para el desarrollo de la Región norte. No hay respuesta estratégica y no hay una gobernanza que atienda esta emergencia. Son muy evidentes los desafíos de planificación y coordinación, la necesidad de una memoria técnica, de mirada prospectiva y estratégica, que ponga al norte de Chile como actor relevante, potenciando sus ventajas comparativas y competitivas, que derivan de su posición, emplazamiento, de su estabilidad política y jurídica, su capital humano, redes y tratados internacionales.
¿Estamos adecuadamente integrados en los Comités de Fronteras, en la orgánica empresarial, en la ZICO-SUR? Es muy importante esa coordinación de 71 Estados subnacionales, de 7 países y su Asamblea de Gobernadores (que se reúne en febrero). Entretanto se desarrolla un Proyecto con el BID, que ha dispuesto 600 mil dólares para definir la gobernanza; los desafíos de Infraestructura y Servicios de pasos fronterizos; infraestructura física y virtual; desarrollo productivo local y de las cadenas de valor y producción. ¿Están los intereses del norte de Chile adecuadamente cautelados en estos esfuerzos?