in

SALUD MENTAL DEL PROFESORADO, UN DESAFÍO PENDIENTE CON GRAVES CONSECUENCIAS

Por: Felipe LastarriaPsicólogo Clínico

Un análisis realizado por la Organización Panamericana de la Salud, dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), reveló que los índices de mortalidad por suicidos, han ido en aumento a nivel latinoamericano (post pandemia), siendo Chile uno de los países con la mayor tasa.
Tras la pandemia la irrupción fue abrupta, sostiene la psicóloga. Sólo en el primer semestre de 2022, hubo un 25% más de autoeliminaciones que en igual periodo del año anterior, según cifras del Ministerio de Salud del país.
En Chile las tasas volvieron a subir después de la pandemia y a superar los niveles previos, llegando a 10,3 casos por cien mil habitantes en 2022. «El estigma que pesa sobre este tema es muy poderoso. Tengo mucha esperanza que un día no muy lejano vamos a poder hablar abiertamente de salud mental y prevención de suicido”, señala Paulina del Río (Fundación José Ignacio).
Katherine Yoma, destacada profesora (Lenguaje Ingles) Escuela D-68, Quien mantuvo la angustia de ser víctima por amenazas de muerte, ciberacoso, perdida de seguridad personal e integridad laboral, como reiteradas agresiones hacia su persona, en donde ella mencionó: “Me sentí sola y abandonada, en esta situación angustiante ya que nadie me acompañó o me preguntó cómo me sentía”.
El estrés es un factor de riesgo para el desarrollo de depresión, (considerado esta patología depresiva, como la cuarta causa principal de discapacidad social en el mundo), siendo una de las principales preocupaciones relacionadas con el riesgo de suicidio.
El rol docente, en el sistema público nacional; Es una de las profesiones más propensas al desarrollo de estrés, depresión y ansiedad, debido a múltiples factores de riesgos, según últimos estudios e investigaciones serian:
Falta de apoyo de las autoridades educativas en los conflictos generados en la escuela, con los diversos estamentos.
-Falta de apoyo del sistema social más amplio, en la comprensión de la función social de la escuela y de los educadores, en una lectura atrofiada de garantización de procesos democráticos y justos hacia los niños y los adolescentes.
-Ausencia de espacios sistemáticos de crecimiento personal para el docente, para compartir sus saberes, sus angustias. No son frecuentes en las escuelas tradicionales espacios sostenidos y sistemáticos donde trabajar sus expectativas, sus deseos, sus proyectos. Generalmente se hacen reuniones de carácter formativo y normativo, para «capacitarlo» en su manejo de aula o para darle a conocer las nuevas, o viejas normativas institucionales.
Como se ve, hay suficientes indicadores para hablar de condiciones que no favorecen la salud mental del educador a nivel laboral. A esto cabe sumarle las condiciones personales y familiares que pudieran generar tensiones y conflictos.
Al respecto, Erich Fromm, psicoanalista alemán, que se destacó por aplicar la teoría psicoanalítica a problemas sociales y culturales, se cuestiona sobre las rutinas laborales y de entretenimiento, donde todo se hace, sin mucho «sentido», lo que nos interpela en lo mencionado más arriba:
«¿Cómo puede un hombre preso en esa red de actividades rutinarias recordar que es un hombre, un individuo único, al que sólo le ha sido otorgada una única oportunidad de vivir, con esperanzas y desilusiones, con dolor y temor, con el anhelo de amar y el miedo a la nada y a la separatidad?» (Fromm, 1956, p. 16).
La escuela puede generar un malestar importante en el alumno, pero también en el docente. A veces es consciente, otras no. En ocasiones el malestar docente se manifiesta en malestares físicos o somatizaciones: dolores musculares, alteraciones gastrointestinales, dolores de cabeza, irritabilidad e insomnio, nerviosismo, ansiedad, cansancio, desgano, situaciones que se hacen recurrentes y podrían terminan en los denominados «estados depresivos» u otras condiciones que afectan su bienestar psíquico, físico o social.
Según la Asociación Mundial de Psiquiatría, para el año 2020, la depresión será la primera causa de baja laboral en los países desarrollados y la segunda enfermedad más frecuente en el mundo.
El docente, parafraseando a Kochi, (2007) se convierte en un «desilusionado por la profesión a la que se volcó con ideales; superado por la voluntad de adaptarse, tratando de responder eficazmente a un exceso de demandas y presiones, sufre en soledad su deseo de abandonar la actividad docente, su frustración, su pérdida de interés y de autoestima. Los síntomas se van acrecentando e invaden la vida social y familiar de quien los padece…»
No existen investigaciones científicas, enfocadas en el rol docente. Tampoco planes de intervención, frente a la sobrecarga emocional y física, del docente en el contexto de la agitada y exigente vida actual, en la perspectiva de salud mental.
“TENER ENCUENTA” Solicitar las evaluaciones de idoneidad de cargo a los funcionarios del sistema educacional de la CMDS”.

Sierra Gorda SCM entregó los resultados de su inédito “Estudio Social” efectuado en la comuna

PROGRAMA FORTALECE PYME LANZA SU AGENDA DE GÉNERO 2024 EN ANTOFAGASTA